Además, a Ángel le han permitido la ingestión de chocolate, puro, eso sí, sin trazas de ningún tipo.
El primer día que tomo un pequeño dulce de dietética con chocolate ¡puso una cara que jamás se me olvidará!. Con una mirada de ojos encandilados dijo "¡está buenísimo!". Ahora tiene casi cuatro años y de esto hace dos meses.
Blog de unos padres que desean poner en común experiencias sobre alergias alimentarias en niños como a la leche, al huevo o a los frutos secos para tratar de ayudar a otros padres que estén en la misma situación.
viernes, 9 de agosto de 2013
Con una edad cercana a los cuatro años, en las últimas pruebas realizadas en los bracitos de Ángel (40 pinchazos, 20 en cada brazo) en consonancia también con los respectivos análisis de sangre, los resultados son esperanzadores: bajada en el grado de alergía a las proteínas de la leche y el huevo. Los frutos secos siguen estando en valores elevados, e incluso algún fruto seco ha subido un poco. Aqui va un pequeño resumen de los resultados:
Alfa-lactoalbúmina: clase 0 - 0,03
Beta-lactoalbúmina: clase II - 1,52
Caseína: clase III - 4,23
Ovoalbúmina: clase III - 2,17
Ovomucoide: clase I - 0,13
Clara huevo: clase II - 1,78
Yema huevo: clase II - 0,95
Por contra, en la nuez y la avellana está en clase IV y V.
Como avance, nos hemos iniciado en las pruebas de provocación. Esto significa ir una mañana o una tarde completa a la consulta del alergólogo e ir dando vía oral una pequeña porción del alimento a probar en el paciente. Poco a poco la cantidad se va aumentando hasta llegar a una dosis normal. Se espera durante un periodo determinado y si no hay reacción de ningún tipo, la prueba se considera negativa (es decir, ¡positiva!).
En nuestro caso, la provocación consistió en introducirle una leche de vaca muy especial: con solamente una proteína (la caseína) pero en estado altamente hidrolizado. Tuvimos que repetir la provocación, ya que la primera vez había cierta confusión, porque nuestro hijo, después de haber estado corriendo y sudando durante las cuatro horas de la estancia en el médico, le empezaron a salir ampollas y ronchas por todo el cuerpo. Se me olvidaba decirlo: tiene piel atópica.
En la segunda provocación: ¡todo fue bien! esto sirvió para que al día siguiente le comenzaramos a dar leche Blemil Plus 2 FH, una leche en polvo con sabor amargo que de momento se la toma de maravilla para alegría de sus padres.
Vicente, nuestro segundo hijo, también nació con alergia a las proteínas de la leche, pero en menor grado. Durante el primer año y medio de vida también tomo la leche citada en el párrafo anterior (Blemil Plus 2 FH) y le sentó muy bien, ya que ahora ha sido dado de alta como alérgico. Su provocación fue realizada con leche de vaca y no tuvo ninguna reaccion. Ahora toma su desayuno con esta leche, que en nuestra casa sigue siendo una especie de alimento de alto riesgo, por lo que la preparación del desayuno y la limpieza de los utensilios los realizamos con un cuidado de cirujano.
¡Estos resultados esperanzadores nos dan mucha fuerza para seguir adelante!
Alfa-lactoalbúmina: clase 0 - 0,03
Beta-lactoalbúmina: clase II - 1,52
Caseína: clase III - 4,23
Ovoalbúmina: clase III - 2,17
Ovomucoide: clase I - 0,13
Clara huevo: clase II - 1,78
Yema huevo: clase II - 0,95
Por contra, en la nuez y la avellana está en clase IV y V.
Como avance, nos hemos iniciado en las pruebas de provocación. Esto significa ir una mañana o una tarde completa a la consulta del alergólogo e ir dando vía oral una pequeña porción del alimento a probar en el paciente. Poco a poco la cantidad se va aumentando hasta llegar a una dosis normal. Se espera durante un periodo determinado y si no hay reacción de ningún tipo, la prueba se considera negativa (es decir, ¡positiva!).
En nuestro caso, la provocación consistió en introducirle una leche de vaca muy especial: con solamente una proteína (la caseína) pero en estado altamente hidrolizado. Tuvimos que repetir la provocación, ya que la primera vez había cierta confusión, porque nuestro hijo, después de haber estado corriendo y sudando durante las cuatro horas de la estancia en el médico, le empezaron a salir ampollas y ronchas por todo el cuerpo. Se me olvidaba decirlo: tiene piel atópica.
En la segunda provocación: ¡todo fue bien! esto sirvió para que al día siguiente le comenzaramos a dar leche Blemil Plus 2 FH, una leche en polvo con sabor amargo que de momento se la toma de maravilla para alegría de sus padres.
Vicente, nuestro segundo hijo, también nació con alergia a las proteínas de la leche, pero en menor grado. Durante el primer año y medio de vida también tomo la leche citada en el párrafo anterior (Blemil Plus 2 FH) y le sentó muy bien, ya que ahora ha sido dado de alta como alérgico. Su provocación fue realizada con leche de vaca y no tuvo ninguna reaccion. Ahora toma su desayuno con esta leche, que en nuestra casa sigue siendo una especie de alimento de alto riesgo, por lo que la preparación del desayuno y la limpieza de los utensilios los realizamos con un cuidado de cirujano.
¡Estos resultados esperanzadores nos dan mucha fuerza para seguir adelante!
Los alimentos adecuados para nuestros hijos son difíciles de encontrar en los supermercados normales. Ahora hay cierta empatía generada por la creciente cantidad de los intolerantes al gluten o celíacos, y en algunos supermercados como el Mercadona se lo han tomado en serio. Aquí hemos encontrado, por ejemplo, una mayonesa sin huevo ni leche, y muy buena de sabor, por cierto.
Internet es una herramienta también muy útil para nosotros. Hemos encontrado, por ejemplo, la tienda virtual Alervita. Aquí hemos encontrado "delicatessens" como helados de soja (de muy buen sabor), queso de tofu (marca Tofutti) de varios tipos (en lonchas o rallados) o galletas (de la marca Orgran). Muy recomendable.
Web de Alervita
Donde vivimos hay una tienda para celíacos que también tiene algunos productos para alérgicos. Aquí hemos encontrado unos cereales estupendos y nos traen algunos alimentos que nosotros les sugerimos que vendan.
En tiendas de dietética también se puede encontrar productos interesantes. Hemos encontrado una mantequilla de soja que va muy bien para untar o para preparar con la pasta.

En los grandes supermercados como Carrefour, Alcampo o Caprabo venden galletas de la marca Gullón que son libres de alérgenos. Pero si, como en nuestro caso, el aceite no puede ser de girasol, entonces estas galletas no sirven.
Las únicas galletas que hemos encontrado sin aceite de girasol sin trazas de leche, huevos o frutos secos, son las de la marga Orgran, comentadas anteriormente. Las hay con sabor a vainilla y a chocolate y tienen forma de animalitos. Además, ¡están riquísimas!
Internet es una herramienta también muy útil para nosotros. Hemos encontrado, por ejemplo, la tienda virtual Alervita. Aquí hemos encontrado "delicatessens" como helados de soja (de muy buen sabor), queso de tofu (marca Tofutti) de varios tipos (en lonchas o rallados) o galletas (de la marca Orgran). Muy recomendable.
Web de Alervita
Donde vivimos hay una tienda para celíacos que también tiene algunos productos para alérgicos. Aquí hemos encontrado unos cereales estupendos y nos traen algunos alimentos que nosotros les sugerimos que vendan.
En tiendas de dietética también se puede encontrar productos interesantes. Hemos encontrado una mantequilla de soja que va muy bien para untar o para preparar con la pasta.

En los grandes supermercados como Carrefour, Alcampo o Caprabo venden galletas de la marca Gullón que son libres de alérgenos. Pero si, como en nuestro caso, el aceite no puede ser de girasol, entonces estas galletas no sirven.
Las únicas galletas que hemos encontrado sin aceite de girasol sin trazas de leche, huevos o frutos secos, son las de la marga Orgran, comentadas anteriormente. Las hay con sabor a vainilla y a chocolate y tienen forma de animalitos. Además, ¡están riquísimas!
- ¿Sabíais que si un niño es alérgico al huevo, es posible que no pueda comer tampoco carne de pollo o pavo? Se trata de una carne que puede tener proteínas del huevo en ella.
- ¿Sabíais que si un niño es alérgico a la leche, además de lácteos, es posible que no pueda comer tampoco carne de ternera? esta carne también puede tener proteínas de la leche.
- ¿Sabíais que el chocolate, al ser histamínico, no es recomendado para niños que presenten alergías alimentarias? Lo mísmo ocurre con las frutas tropicales, melocotón, fresas o marisco.
Hay que fijarse muy bien en las etiquetas de los alimentos. En algunos casos, inicialmente parece que el alimento está libre de estos productos, pero puede aparecer la frase "puede contener trazas de..." y por esta razón el alimento ya no debería ser ingerido por el niño en dietas de exclusión total de alérgenos.
Nuestro hijo mayor, Ángel, ya tiene casi cuatro años. Pero cuando tan solo era un bebé de ocho meses, se comenzó a hinchar, a poner rojo y a vomitar cuando le dimos su primera papilla ¡con trazas de leche! Hasta ese momento, no habíamos tenido ningún problema con su alimentación. A raiz de esta primera experiencia, primera visita con el médico alergólogo. Y primeras pruebas cutáneas. Resultado: alérgico de alto grado a la leche, al huevo y a los frutos secos. Este es un resumen de sus primeros resultados cuando tenía nueve meses de edad:
Alfa-lactoalbúmina: clase IV - 42,2
Beta-lactoalbúmina: clase VI - mayor a 100
Caseína: clase V - 73,6
Ovoalbúmina: clase V - 67,4
Ovomucoide: clase I - 0,53
Clara huevo: clase V - 59
Yema huevo: clase III - 15,3
Y varias alergias más de clase II y III en diversos frutos secos.
Comenzó a tomar leche de soja en polvo (Blemil Plus Soja), la cuál ya solo la cambió por la leche de soja Hacendado cuando cumplió tres años.
En casa, ahora todos tomamos leche de soja Hacendado. Por experiencia, si no lo hubiéramos hecho y siguiéramos bebiendo leche de vaca, sabemos que una gotita puede caer en cualquier lado y que sobre todo los niños son capaces de encontrarla.
Aprovecho para comentar que tenemos dos estropajos para fregar: uno para Ángel y otro para el resto.
Hasta los tres años se puede decir que fue normal: papillas a base de carne (cerdo, cordero o conejo) o pescado, primeros encuentros con los panes de tiendas de dietética, lectura exhaustiva de las etiquetas de los alimentos (esas trazas...). Pero gracias a que con esas edades, todavía los niños no interaccionan mucho entre ellos no hubo problemas en la guardería de contactos con otros alimentos ni de exclusión.
A partir de los tres años, y en la escuela, todo se ha hecho un poco más difícil:
- Hay desayunos en clase
- El niño se pregunta ¿por qué no puedo comer esto?
- Los niños se mueven y se tocan todo el tiempo
- En el patio del recreo, los niños también comen y beben
De hecho, al segundo mes de clase, nos llamaron del colegio para que fueramos con urgencia a recogerle. Había tocado o comido algo y tenía la cara hinchada. Fue mi mujer y le hizo unas fotos, ufff. El antihistamínico (Polaramine) hizo su efecto y el hinchamiento empezó a disminuir.
Días más tarde nos reunimos con el director del colegio y su tutora para ver cómo se puede evitar un caso similar. Conclusiones: después de los desayunos matinales todos los niños se lavan las manos. Semanalmente, una persona limpiará los juguetes y el material de clase. Ángel se sentará en una mesa con los compañeros más tranquilos. A pesar de estas medidas, que son buenas, mi propuesta de eliminar los desayunos matinales fue denegada (¡yo no tenía desayunos en clase! ¡desayunaba en casa y luego comía!).
El director del centro nos dijo que no podía asegurar que no volviera a pasar otra vez el suceso de la reacción alérgica. Afortunadamente, ha pasado el curso y no se ha repetido.
Alfa-lactoalbúmina: clase IV - 42,2
Beta-lactoalbúmina: clase VI - mayor a 100
Caseína: clase V - 73,6
Ovoalbúmina: clase V - 67,4
Ovomucoide: clase I - 0,53
Clara huevo: clase V - 59
Yema huevo: clase III - 15,3
Y varias alergias más de clase II y III en diversos frutos secos.
Comenzó a tomar leche de soja en polvo (Blemil Plus Soja), la cuál ya solo la cambió por la leche de soja Hacendado cuando cumplió tres años.
En casa, ahora todos tomamos leche de soja Hacendado. Por experiencia, si no lo hubiéramos hecho y siguiéramos bebiendo leche de vaca, sabemos que una gotita puede caer en cualquier lado y que sobre todo los niños son capaces de encontrarla.
Aprovecho para comentar que tenemos dos estropajos para fregar: uno para Ángel y otro para el resto.
Hasta los tres años se puede decir que fue normal: papillas a base de carne (cerdo, cordero o conejo) o pescado, primeros encuentros con los panes de tiendas de dietética, lectura exhaustiva de las etiquetas de los alimentos (esas trazas...). Pero gracias a que con esas edades, todavía los niños no interaccionan mucho entre ellos no hubo problemas en la guardería de contactos con otros alimentos ni de exclusión.
A partir de los tres años, y en la escuela, todo se ha hecho un poco más difícil:
- Hay desayunos en clase
- El niño se pregunta ¿por qué no puedo comer esto?
- Los niños se mueven y se tocan todo el tiempo
- En el patio del recreo, los niños también comen y beben
De hecho, al segundo mes de clase, nos llamaron del colegio para que fueramos con urgencia a recogerle. Había tocado o comido algo y tenía la cara hinchada. Fue mi mujer y le hizo unas fotos, ufff. El antihistamínico (Polaramine) hizo su efecto y el hinchamiento empezó a disminuir.
Días más tarde nos reunimos con el director del colegio y su tutora para ver cómo se puede evitar un caso similar. Conclusiones: después de los desayunos matinales todos los niños se lavan las manos. Semanalmente, una persona limpiará los juguetes y el material de clase. Ángel se sentará en una mesa con los compañeros más tranquilos. A pesar de estas medidas, que son buenas, mi propuesta de eliminar los desayunos matinales fue denegada (¡yo no tenía desayunos en clase! ¡desayunaba en casa y luego comía!).
El director del centro nos dijo que no podía asegurar que no volviera a pasar otra vez el suceso de la reacción alérgica. Afortunadamente, ha pasado el curso y no se ha repetido.
Este blog va dedicado a todos los padres que tienen algún hijo con alergía alimentaria, ya sea a un solo alimento o a varios.
Nosotros también somos padres que nos hemos encontrado inmersos en esta nueva situación, que aunque solamente afecta a un pequeño tanto por ciento de los niños, es una realidad que cada vez comienza a ser más habitual. Ángel, nuestro hijo mayor, tiene actualmente casi cuatro años. Es alérgico a la leche, al huevo y a los frutos secos. Vicente en cambio, que tiene cerca de dos años, es alérgico solamente a la leche.
¿Quién de nosotros se acuerda de algún compañero de nuestra clase que tuviera alergia al huevo o a la leche? ¿y que fuera celíaco? como mucho, conocíamos algún amigo que no le gustaba el tomate o el pescado, otros que comían poco o que utilizaban el tenedor para comerse los garbanzos de uno en uno... ¡pero ya está!
Ahora los tiempos están cambiando, y ya sea por factores genéticos como por otras razones que no sabemos ni controlamos, los niños de hoy en día tienen mayor difícultad de digestión de los alimentos que hasta ahora eran básicos.
Nos hemos tenido que adaptar a nuevos alimentos que ahora comemos toda la familia y también hemos acompañado a nuestros hijos para que les realizaran esos interminables tests cutáneos en sus brazos, por no decir análisis de sangre, visitas médicas y algún que otro susto que se ha tenido que paliar con antihistamínico.
¿Os suena? Pues este blog es para vosotros.
Nosotros también somos padres que nos hemos encontrado inmersos en esta nueva situación, que aunque solamente afecta a un pequeño tanto por ciento de los niños, es una realidad que cada vez comienza a ser más habitual. Ángel, nuestro hijo mayor, tiene actualmente casi cuatro años. Es alérgico a la leche, al huevo y a los frutos secos. Vicente en cambio, que tiene cerca de dos años, es alérgico solamente a la leche.
¿Quién de nosotros se acuerda de algún compañero de nuestra clase que tuviera alergia al huevo o a la leche? ¿y que fuera celíaco? como mucho, conocíamos algún amigo que no le gustaba el tomate o el pescado, otros que comían poco o que utilizaban el tenedor para comerse los garbanzos de uno en uno... ¡pero ya está!
Ahora los tiempos están cambiando, y ya sea por factores genéticos como por otras razones que no sabemos ni controlamos, los niños de hoy en día tienen mayor difícultad de digestión de los alimentos que hasta ahora eran básicos.
Nos hemos tenido que adaptar a nuevos alimentos que ahora comemos toda la familia y también hemos acompañado a nuestros hijos para que les realizaran esos interminables tests cutáneos en sus brazos, por no decir análisis de sangre, visitas médicas y algún que otro susto que se ha tenido que paliar con antihistamínico.
¿Os suena? Pues este blog es para vosotros.
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