jueves, 7 de agosto de 2014

Por cierto, Ángel y Vicente tienen un nuevo hermanito, que se llama Pablo. Ya tiene tres meses de edad, y sus primeras pruebas cutáneas y de sangre han resultado negativas. ¡Es el más pequeño pero es muy fuerte! Se ahorrará de las sesiones de rascadas cutáneas anuales y los análisis de sangre. ¡Bravo!
Ángel sigue una importante progresión en su mejoría. A pesar de que los análisis cutáneos parecían querer decir otra cosa, los análisis de sangre nos reveló unas noticias muy buenas. La alergia a la leche y al huevo están en niveles inferiores a 1. Este es un resumen de los análisis de sangre:

Alfa-lactoalbúmina: clase 0 - 0,08
Beta-lactoalbúmina: clase I - 0,43
Caseína: clase II - 1,06
Ovoalbúmina: clase II - 0,57
Ovomucoide: clase 0 - 0,04
Clara huevo: clase I - 0,45
Yema huevo: clase I - 0,24

Es llamativo resaltar que los análisis cutáneos salen siempre casi igual, con reacción bastante rápida y voluminosa a todos los alimentos. La doctora nos tranquilizó cuando nos dijo que las pruebas en la piel son relativamente fiables, ya que la piel presenta "memoria" y suele alertar de alérgenos que la sangre no los considera como tal.

La siguiente meta con Ángel es la provocación de la leche a mediados de septiembre. La verdad es que la ilusión es mayúscula pero el respeto por dicha prueba también. A día de hoy me resulta chocante que Ángel pueda tener un vaso de leche de vaca en sus manos, después de tantas veces que la he alejado de ellas. Menos mal que estaremos rodeados de médicos y enfermeras.
Hace dos semanas, le hemos hecho la prueba de provocación del huevo crudo a Vicente. En septiembre del año pasado, ya superó la del huevo cocido, y este año, comprobando su evolución en los análisis de sangre, éste es el siguiente paso.
La enfermera le dio una clara de huevo mezclada con un yogur natural, lo que daba resultado una mezcla atractiva que disimulaba muy bien sus ingredientes. Solo la clara es suficiente para realizar la prueba, ya que la doctora nos informó de que la clara es portadora de mayor concentración de proteina con respecto a la yema. Vicente comió sus porciones debidamente y al final de la prueba la doctora certificó su "negativo" en el informe. A partir de ahora, Vicente puede comer leche y huevos con normalidad.